A continuación, os voy a relatar cómo era la chica de mis sueños, cómo quise a la chica de mis sueños y qué me hizo, la chica de mis sueños.
Vi cómo esa dulce e inalcanzable ambrosía merodeaba por mi vida y con cada paso que daba, más me hacía daño. El daño del amor (más tarde hablaremos de la teoría de que no existe el amor y la otra teoría, por Dunkelheit, de una próspera y necesaria purga mundial).
Mientras su Antiguo Dueño la mantenía encadenada por su lazo de seducción y amor traicionero, para mi, ella no era más que una amiga. Cuando ella decidió cortar dicho lazo, cuando ella necesitaba ayuda, cuando ella necesitaba de sus amigos, comenzó la insospechada tragedia.
Su inacabable ego y su peculiar manera de tratar a sus más aférrimos amigos, hicieron mella en mi solitario ser. Comentar algo de lo que ella me decía era dar más crédito a las falsas teorías que anunciaban y posible amor oculto.
4 de Diciembre del 2005.
No pasó demasiado tiempo desde la ruptura del lazo de su Antiguo Dueño y mi corazón la quería de tal manera que llegó a parecerme sádica. Anhelaba una palabra de su boca, el roce de su pelo, el tacto de su piel... Y, se lo hice saber -en otras palabras, la cagué-.
Cito textualmente: "No tengo claras las cosas, no quiero más patinazos estúpidos, ni tampoco ver cosas que no son. Necesito seguridad y estabilidad."
Un período de pruebas exhaustivas para el pobre pretendiente y un regocijo absoluto de ella, durante las dos semanas que mantuvo mi corazón en vilo. La respuesta, inevitable y dolorosa pero ya asumida por mi, no llegó sin previo pregonamiento.
Jueves noche. "No nos queda, sino batirnos." -Quevedo.
Ansioso, vestí mis mejores galas, derramé mi mejor colonia y me acicalé lo mejor que supe. Llegamos a una fiesta privada, ella se distancia del grupo. Yo la reclamo a sus siniestros pretendientes, visualizo al que iba a ser mi gran archienemigo -presumiblemente sin que él lo supiera :P-, ella me rechaza. Insisto, no. Mis nervios me fallaron, malditos sean. Quise irme, fui a coger mi escondida abrigo, cuando un coro de ebrias voces comenzaron un canto fúnebre, de ánimo para otros. Y ocurre. La imagen idílica de lo que sería la respuesta de mi amada ocurre delante mía, pero no era yo quien la co-protagonizaba junto a ella. Salí de la estancia, chocando intencionadamente entre ella y su amante, dejando una estela de odio a mi paso. Dicha estela fue seguida de un taconeo fino, ella.
No voy a contar mucho más de aquella noche, simplemente recordar que me fallaron los nervios.
La respuesta fue brutal. Abandoné todo ápice de amor hacia tal ser. Encomendé mis pensamientos a mis amigos y ellos lo recibieron de buena gana. Ahora ella sale con uno de dichos amigos.
Sólo me queda decir:
"Oui, Demond."